De manera coordinada, el Ministerio de Defensa de Rusia admitió la autoría de una serie de incursiones simultáneas en distintos puntos del territorio enemigo, confirmando a través de sus canales oficiales que "anoche y durante toda la noche del 29 de agosto, las Fuerzas Armadas rusas continuaron lanzando ataques combinados contra centros logísticos e instalaciones portuarias en Ucrania que abastecen a las Fuerzas Armadas ucranianas".
El despliegue de proyectiles y dispositivos no tripulados se extendió hacia el sur del país, afectando áreas clave para el reabastecimiento militar y energético. Las maniobras rusas incluyeron el bombardeo de un nodo aduanero en Kalínivka destinado a la recepción de material bélico occidental, la destrucción de un depósito en Milaya con insumos para aeronaves no tripuladas, y ofensivas estratégicas en los puertos de Izmail y Mikoláiv.
En estos últimos puntos, los proyectiles alcanzaron atracaderos petroleros, terminales de carga marítima, dieciocho naves de almacenamiento militar y tres depósitos de combustibles y lubricantes asignados a las tropas ucranianas.
Agencia NA


