El presidente Javier Milei mantuvo una comunicación telefónica con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, durante el transcurso del Día del Trabajador. Los jefes de Estado planificaron la instrumentación de un pacto comercial entre el país del norte y el Mercosur para destrabar operaciones financieras conjuntas sobre los nichos de minería, energía y defensa nacional.
La conversación diplomática derivó en un ofrecimiento presencial. El canciller Pablo Quirno confirmó que el líder de La Libertad Avanza invitó al titular del ejecutivo canadiense a visitar la Argentina durante los meses venideros. El funcionario nacional detalló las gestiones bilaterales orientadas a rubricar un Acuerdo Mercosur-Canadá junto a un Tratado Bilateral de Inversiones.
Los registros del Palacio San Martín catalogan hoy a Canadá como el inversor número uno dentro de la matriz minera local. El primer ministro norteamericano avaló la envergadura del Mercosur, una asociación sudamericana que tracciona operaciones por un valor superior a los $4 billones y opera colectivamente como la quinta economía a escala global.
El diálogo incluyó apartados técnicos sobre el equipamiento militar. Las administraciones proyectan incrementar las exportaciones canadienses destinadas a la industria de la defensa. Las autoridades foráneas celebraron la inminente participación de la Argentina dentro de la Operación NANOOK, el despliegue de maniobras estratégicas situado en la región norte del territorio canadiense.
Los líderes acordaron sostener el vínculo directo frente al inicio de la Copa Mundial de la FIFA. Canadá coorganiza el máximo certamen futbolístico que arranca formalmente el mes entrante.
El acercamiento del oficialismo con el gobierno de Carney transcurre bajo el efecto de la activación del tratado entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur. Este bloque transatlántico congrega un mercado compuesto por 700 millones de personas.
La normativa eurolatina exige el desmantelamiento aduanero para más del 90% del tráfico bilateral. La caída de aranceles aplica plazos asimétricos según el área productiva, e impone un régimen de adaptación de hasta 15 años para la industria automotriz.
El texto consolida una serie de cuotas arancelarias colectivas para los exportadores del Mercosur. El esquema incluye renglones básicos como carnes bovinas, aviares y porcinas, arroz, maíz, sorgo, miel, quesos, leche en polvo, etanol y ovoproductos.
Los despachos oficiales fijan un arancel de entrada del cero por ciento para el 80% de las exportaciones industriales. El beneficio de la reducción impositiva impacta de forma automática sobre los cargamentos de aceite de soja para uso industrial, el aceite de girasol y los diversos productos pesqueros. (Agencia OPI Santa Cruz)


