La Agencia de Extensión Rural Río Turbio del INTA desarrolló una experiencia de evaluación y validación de alimento balanceado casero para gallinas ponedoras Negra INTA (etapa postura), utilizando materias primas disponibles en la Cuenca Carbonífera de Santa Cruz. El objetivo fue mejorar la rentabilidad de los productores mediante la reducción de los costos de alimentación, uno de los principales componentes de la actividad avícola.
La iniciativa se llevó adelante en establecimientos productivos de la región y fue posible gracias a un proceso sostenido de articulación público-privada entre el INTA y productores locales. En este marco, se trabajó de manera conjunta en la formulación de raciones, la provisión y acondicionamiento de insumos, la elaboración del alimento y el registro de datos productivos.
Validación en condiciones reales
Las evaluaciones se realizaron en la chacra La Porfiada, de Cristina Villagrán, en la localidad de 28 de Noviembre. Allí se comparó el desempeño de aves alimentadas con balanceado comercial con el de un grupo alimentado con raciones formuladas por técnicos del INTA.
Pablo De Brea, de INTA Río Turbio señaló que: “Las formulaciones incorporaron progresivamente cebada y arveja, producidas en la zona, con el objetivo de reemplazar parcialmente insumos tradicionales de mayor costo como el maíz y la soja. Durante el proceso se ajustaron las dietas según las distintas etapas de postura, evaluando su impacto en condiciones reales de manejo.”
Los registros fueron tomados por los propios productores y posteriormente sistematizados por el equipo técnico, lo que permitió realizar un seguimiento continuo de la evolución productiva de los planteles.
Resultados productivos y económicos
Los resultados indicaron que las aves jóvenes alimentadas con balanceado casero desde etapas tempranas alcanzaron niveles de postura comparables a los logrados con alimento comercial. En algunos períodos se registraron porcentajes superiores al 89 %, mientras que, en formulaciones con mayor proporción de insumos locales, la producción se mantuvo en torno al 82 %, sin afectar el desempeño general.
“En términos económicos, el análisis mostró una reducción significativa en los costos de alimentación. La elaboración de una bolsa de 25 kilogramos de alimento balanceado casero representó un ahorro cercano al 46 % respecto de un producto comercial equivalente, considerando los valores de mercado vigentes durante el período evaluado”, señaló De Brea.
Este resultado resulta especialmente relevante para sistemas familiares y de pequeña escala, donde la alimentación puede representar entre un 70 - 80 % de los costos totales de producción.
Aporte al desarrollo local
La experiencia forma parte de las acciones de extensión e innovación que impulsa el INTA para fortalecer la producción local de alimentos y promover el uso de recursos regionales. Además, permitió generar información técnica adaptada a las condiciones de la Patagonia Austral.
A partir de los resultados obtenidos, se realizaron talleres demostrativos y actividades de transferencia tecnológica a otros establecimientos de la Cuenca Carbonífera, contribuyendo a consolidar una alternativa productiva que mejora la autonomía, la eficiencia y la sostenibilidad de la avicultura local.
TiempoSur